viernes, febrero 27, 2009

El caso de la innovación en Cadbury (Innovación en la Empresa Familiar, versión corta)

¿Sabían que el imperio de la empresa familiar Cadbury se fundó sobre la idea de alejar a la gente del alcoholismo? La historia se inicia con John Cadbury, un joven cuáquero que abrió una tienda en 1824 en Birmingham, Reino Unido, para vender bebidas que fuesen alternativas al alcohol como el té, el café, el cacao y el chocolate, y de esta forma alejar a las clases trabajadoras de lo que, según el propio John, era una de las principales causas de su pobreza. La idea tuvo tanta aceptación que pronto surgió una importante demanda a nivel nacional de sus productos, en especial del cacao y el chocolate, lo que permitió fundar las bases de una industria dedicada durante casi dos siglos a la creación y explotación de importantes marcas de la industria del chocolate con leche y la confitería que actualmente se comercializan en todo el mundo. La familia Cadbury ha sido innovadora, no solo en el campo de la tecnología y la producción, sino muy especialmente en los procesos de cambio que generaron desde su propia organización. La lucha activa que mantuvieron en sus campañas de defensa de justicia, igualdad y reformas sociales, les llevó a ser pioneros en la industria privada en proponer la abolición de la esclavitud, los períodos de baja maternal, los servicios de transporte para sus empleados, la prohibición del tabaco, la formación de los trabajadores, y las normas de higiene y seguridad industrial elementales.

Este caso nos ilustra algunas de las situaciones de una empresa familiar en la que, llegados a un determinado punto de su evolución, coinciden y se mezclan diferentes elementos que ponen en peligro su continuidad y que, en ocasiones, se aderezan con relaciones familiares en conflicto que necesitan de una profunda búsqueda de un proyecto compartido que permita a la familia propietaria tomar lo mejor de sus valores para proyectarse en el futuro. Pero innovar es mucho más que adaptarse a las nuevas tecnologías, y no es exclusivo de las grandes empresas ni de las multinacionales. El cambio se presenta como un verdadero desafío. No vale aquello de «eso ya lo probamos hace unos años», «eso no se puedo hacer», «eso saldrá muy caro», o el típico «si los de la competencia no lo han hecho es por algo». Siempre existirán barreras y resistencias cuando está en juego el patrimonio de la empresa y su adaptación a los nuevos tiempos. Una característica de la familia Cadbury en los negocios ha sido la forma en que cada generación ha contribuido con sus habilidades complementarias: en ingeniería, act i tud hacia las ventas, recursos humanos, talento financiero e interés por los avances tecnológicos. Estas virtudes, además de la preservación y respeto por sus valores, son las que en el fondo han evitado la rivalidad sucesoria en la familia empresaria a lo largo de estos años, y les han permitido fomentar y mantener un espíritu de emprendimiento constante e innovador.

Este artículo es producto del trabajo realizado dentro del equipo de Garrigues Consultoria de Empresa Familiar

Artículo aparecido en el periódico "Información" de la Cámara de Comercio de Bilbao, Febrero de 2009.