lunes, mayo 22, 2006

Hablemos de la Suceción (I)

El problema de la sucesión lo es todo en la supervivencia de la Empresa Familiar, y en eso coincide cada uno de los autores especializados: este es el momento crítico de las instituciones y de su estructura. Es por ello que el tema siempre justificará un capítulo aparte en cualquier estudio que se haga en la materia. En las famosas palabras de Aronoff y Ward se afirma que: “Se ha dicho que los tres problemas más importantes a los que se enfrenta la empresa familiar son la sucesión, la sucesión... y la sucesión”.

A medida que el fundador-propietario de la empresa envejece, los valores y características de esta y hasta la personalidad de la organización sufren, junto con aquel, del paso del tiempo. “En ninguna parte sucede esto con tanta fuerza como en una empresa familiar, en la que, con frecuencia, propiedad y liderazgo son sinónimos, y en donde las tradiciones están profundamente arraigadas. Y en ninguna parte los efectos del cambio organizacional –resultante de los cambios que experimenta el dueño de la empresa- son tan poderosos”.

En las dos etapas básicas del ciclo vital de la dirección de la empresa (crecimiento y maduración), estos valores y características llegan a ser casi opuestos. En un cuadro comparativo de las habilidades y destrezas requeridas por un emprendedor que desee permanecer en la dirección del negocio, “En el mejor de los casos, los gerentes más eficientes podrían poseer las cualidades requeridas para ambas etapas. En la realidad, sin embargo, poca gente tiene todas esas cualidades”.



Ciclo vital del propietario de una empresa. Fuente: Cómo desarrollar la empresa familiar.
Ward, 1994.

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